En la carrera de cualquier jugador, hay dos sueños ineludibles: ganar un GS y ser número uno. En cuestión de 3 días, Ana Ivanovic hizo realidad ambos objetivos.
La serbia había derrotado a su compatriota Jelena Jankovic dos jornadas antes en el marco de las semifinales de Roland Garros y así se adueñó del máximo lugar en el ranking mundial.
Ya en la final enfrentaba a Dinara Safina, revelación del torneo y vencedora de la rusa Maria Sharapova. En el primer set la serbia se puso en ventaja rápidamente 4-1, haciéndole pesar a la rusa su debut en finales de majors.
Ivanovic, que había perdido en el partido decisivo de Roland Garros 2007 y del Abierto de Australia en esta temporada, desaprovechó esa ventaja y Safina, de 22 años, emparejó las cosas en cuatro. Pero la hoy número uno del mundo quebró enseguida y ganó el set 6-4.
La segunda manga fue bien diferente. Ambas mostraron más nervios que aciertos. Sin embargo a la hora de cerrar el partido Ivanovic no dudó. En la primera oportunidad para coronar estas dos grandes semanas, aprovechó la chance y obtuvo el primer Grand Slam de su carrera para redondear un brillante torneo.
Por eso hoy, la reina del circuito femenino y la dueña de Roland Garros es la misma persona.
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