 | | | Ante las ausencias, Roddick | | No jugó de maravillas, pero supo cómo hacerlo en cada una de sus presentaciones, por eso se llevó el título en Miami. | | Andy Roddick apeló a lo que podía hacer, con criterio y poco protagonismo, sólo el necesario. Como en el match frente a Nadal, en el que tuvo que cambiar de estrategia y salir de la pasividad para ser más agresivo y enérgico a la hora de definir un punto. Indudablemente, Larry Stefanski es el gran artífice de la forma de enfrentar a cada rival, para tomar los huecos que dejaron los seis primeros del ranking que, por lesión o derrota, no llegaron a la definición. En definitiva, Andy fue un justo ganador, en un Masters 1000 con muchos condimentos. | | |  | |  |
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